ROMPERME EL CORAZÓN

Anna Ordoñez y Rafa Fernández



A menudo me duele tanto el corazón que no me queda más remedio que romperlo. Después estoy unos días de un humor un poco raro y, hasta que me vuelve a salir, me mareo con facilidad. Me pasa con tanta frecuencia que he decido implantarme una pequeña puerta de reja en el pecho, así me ahorro rajarme, la sangre y volverme a coser.


Simplemente, cuando me duele que no puedo ni reír, abro la puerta, meto mi mano en mi pecho, saco el corazón y lo rompo. Si alguna vez te ves en esta situación, debes saber que no es difícil romperte el corazón. 









¡¡¡UOPS!!!

Aquí faltan cosas. Estamos renovando el diseño y el contenido de la página, o sea que puede que esté todo un poco vacío. Dentro de nada estará todo en su lugar.